viernes, 20 de diciembre de 2013

CASA


 

Escribir sobre los rincones de casa

que me hacen sentir en casa.

Hay un balcón,

en medio de toda esta plaza

hay un balcón.

Florece el mundo,

grita el mundo,

calienta el mundo,

llueve el mundo.

 

Cuánto cansancio.

Piernas, ojos,

cuerpos ensimismados,

tráfico, butecos

y gritos en las esquinas.

 

Allá lejos un predio de diez mil resplandores

que confronta al ángel cenizo,

un ángel cenizo,

rasgado de amanecer.

 

Cuántas visiones esta ventana,

cuántas presencias ha contenido,

cuánta soledad.

 

Atravesada por este fragmento

me siento lejos de cualquiera

en fiebre,

parida

contra la incontenible

posibilidad del no.

 


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