jueves, 3 de diciembre de 2020

NÍTIDA PROYECCIÓN DE UNA SOMBRA


Encontrar la nitidez
es uno de esos milagros
que hacen cantar a las cortinas
y recuperar la fe en las pistas absurdas
del estar viva:
como el sonido de un preludio justo a través de su ventana,
un billete olvidado a media acera,
aquel dolor de barriga,
esa tarde junto al río
o la lluvia justo al entrar al portal.

No tengo palabras prodigiosas,
soy la misma angustia sobre hueso y carne
que reteje, de a pocos
un deseo simple: el de desear.

En honor a la vida que fluye
en mis dedos cuando escribo
yo soy el mismo hilito de agua
que cae,
como si no debiera
desde la cornisa,
justo en medio de tus piernas.
Soy dos pasos y silencio,
mi sonrisa desnudando
tanta existencia y caminos
que olvidé o dejé, perdidos.
Y entonces goteo, canto y caigo
por el derecho a germinar
como si no pudiera
hacer otra cosa.

domingo, 15 de noviembre de 2020


Con la misma rabia

con que el deseo de la soga

 atraviesa los pliegues del laberinto,

 con esa misma rabia

 dibujo tornasolados movimientos continuos,

un devenir lagartija o serpiente,

nueva piel sin importancia.

El eco de esa metamorfosis

en nada sacude al bosque,

pero es un estruendo

que atraviesa todos mis ríos

 pulveriza, por un instante

a los fantasmas.

Rabia de vidas,

rabia de vulvas

y de intemperies marchitas

rabia eléctrica de la voz templada,

 rabia de montañas de las cosas absurdas

 apiladas en esa casa

 que se parece

a todos nuestros cuerpos,

 rabia para su incendio

rabia para mi incendio,

 para deshacer el nudo del ahorcado

 e invitar a la bocanada.

(se iluminó la madrugada)

 Silencio,

 que mi tierra

ha parido un arbusto luminoso y desimportante,

 deselegante y sin desamparo...

noventa minutos contra la muerte

 noventa minutos contra mi muerte

noventa minutos para mi muerte.

sábado, 14 de noviembre de 2020

 

EL MITO DE LA CAVERNA 


Abre el murmullo su sed

negra boca,

 húmeda de imaginaciones

espesa red iluminada

que te llama.

domingo, 1 de noviembre de 2020

BÊNÇÃO I

 

Que tu vientre, gorrión que tiembla

no deba a nadie el nido cierto

¡vuela!

Que tu cerebro, esponja multicolor ,

 vibrante caserón de los mil cuartos

se mantenga

Claro, luminoso y abierto

hacia los distintos rumbos de la memoria

y la alegría.

Que tus fuertes piernas

pisen nuevos y ondulantes senderos

donde el matorral y la arena

se entremezclen

con el rumor de las aguas inquietas

para que tu piel y tu paso se vuelvan

raíz prodigiosa que camine libre 

asentada, fértil y ligera.

Así sea.

sábado, 28 de marzo de 2020

REVERDECER

 

Pulir este cristal con que te toco

hasta decir: esto es transparente y necesario.

El cristal, desde donde miro justo ahora,

me traduce el vuelo de una mariposa y una abeja,

ágil el vuelo de alas blancas

y, aunque ciertamente

el aguijón es más frágil que esa piedra reluciente,

lejos de morir en cuanto pica,

esta abeja se transmuta y se divierte.

Las palabras deben también reconstruirse,

una Babel que nunca llegue al mismo canto

y entre los bordes que definan la ausencia de arquitecturas familiares

el camino tenga un barro consistente y nutritivo.

Pulir este cristal con que te toco

hasta decir: esto está vivo y me atraviesa

y sigamos volando llenas del misterio,

de las luciérnagas y de las cosas minúsculas que nos habitan:

una cajita de fósforos dispuestos a quemar la permanencia.

martes, 17 de marzo de 2020

INCENDIO

 


Como una especie de enredadera del pensamiento

en los vacíos que deja el sí y el no de la margarita

pienso en lo poco que sabemos

de cómo se inicia un incendio.

Tal vez sea como mirar la roca y el palito

vislumbrando el humo que se esparciría

al giro de nuestra voluntad,

con el fuego y el crujir de las ramas

y todo ese viento esparciendo

lenguas azules y naranjas

por toda nuestra casa.

Cuántos paisajes nuevos,

tierra preparada para la siembra,

nacientes hojitas que pueden asomar

después del crujir de todo ese bosque antiguo

que da paso, como siempre,

a la vida nueva.

Entre el pecho y el sexo

otros tambores pueden pulsar

en un latido primigenio,

y los brotes

y las nuevas señales en el cielo

dirán mucho o tal vez, y como siempre

no dirán nada

si no les sabemos interpretar.

Las constelaciones

¿qué dicen?

Las huellas de algún animal en la penumbra

¿cómo hallarlas?

Como una especie de enredadera

en los vacíos que deja el sí y el no de la margarita.

Pienso en lo poco que sabemos

de cómo se inicia el incendio de esta vida:

siembra, bosque, ramas,

lenguas azules y naranjas

y señales en el cielo...

en nuestra casa.