Pulir este cristal con que te toco
hasta decir: esto es transparente y necesario.
El cristal, desde donde miro justo ahora,
me traduce el vuelo de una mariposa y una abeja,
ágil el vuelo de alas blancas
y, aunque ciertamente
el aguijón es más frágil que esa piedra reluciente,
lejos de morir en cuanto pica,
esta abeja se transmuta y se divierte.
Las palabras deben también reconstruirse,
una Babel que nunca llegue al mismo canto
y entre los bordes que definan la ausencia de arquitecturas familiares
el camino tenga un barro consistente y nutritivo.
Pulir este cristal con que te toco
hasta decir: esto está vivo y me atraviesa
y sigamos volando llenas del misterio,
de las luciérnagas y de las cosas minúsculas que nos habitan:
una cajita de fósforos dispuestos a quemar la permanencia.
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