Que tu vientre, gorrión que tiembla
no deba a nadie el nido cierto
¡vuela!
Que tu cerebro, esponja multicolor ,
vibrante caserón de los mil cuartos
se mantenga
Claro, luminoso y abierto
hacia los distintos rumbos de la memoria
y la alegría.
Que tus fuertes piernas
pisen nuevos y ondulantes senderos
donde el matorral y la arena
se entremezclen
con el rumor de las aguas inquietas
para que tu piel y tu paso se vuelvan
raíz prodigiosa que camine libre
asentada, fértil y ligera.
Así sea.
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