Como una especie de enredadera del pensamiento
en los vacíos que deja el sí y el no de la margarita
pienso en lo poco que sabemos
de cómo se inicia un incendio.
Tal vez sea como mirar la roca y el palito
vislumbrando el humo que se esparciría
al giro de nuestra voluntad,
con el fuego y el crujir de las ramas
y todo ese viento esparciendo
lenguas azules y naranjas
por toda nuestra casa.
Cuántos paisajes nuevos,
tierra preparada para la siembra,
nacientes hojitas que pueden asomar
después del crujir de todo ese bosque antiguo
que da paso, como siempre,
a la vida nueva.
Entre el pecho y el sexo
otros tambores pueden pulsar
en un latido primigenio,
y los brotes
y las nuevas señales en el cielo
dirán mucho o tal vez, y como siempre
no dirán nada
si no les sabemos interpretar.
Las constelaciones
¿qué dicen?
Las huellas de algún animal en la penumbra
¿cómo hallarlas?
Como una especie de enredadera
en los vacíos que deja el sí y el no de la margarita.
Pienso en lo poco que sabemos
de cómo se inicia el incendio de esta vida:
siembra, bosque, ramas,
lenguas azules y naranjas
y señales en el cielo...
en nuestra casa.
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