La noche en que murió el abuelo yo estaba ahí
Miles Davis también, aunque él no lo escuchaba o eso
creo yo.
Pero todos los días que iba a cuidarlo al hospital
colocaba un Walkin' en el mp 3 le ponía los audífonos y me sentaba a su lado.
Leía, no recuerdo qué, pero leía, llegaba a las 7 u 8
cuando salía de trabajar cantando en un restaurante bar en el centro de la
ciudad.
Aquella noche llegué
más tarde, le di un beso en la frente, a mi mamá le había dado por fin un
diagnóstico y no era bueno.
No era bueno.
Le puse los audífonos como siempre, me quedé
observando sus arruguitas y después de acabar la música me senté, como ya lo
había hecho esas dos semanas, en el sofá de junto.
Estaba cansada y los ojos se me cerraban
Me dormí escuchando su dificultoso respirar con los
aparatos que le habían colocado.
Cerré los ojos unos minutos. Me despertó el
silencio y ahí lo supe.
Ella envejeció años en esos dos días y volvió a
llamarlo "mi marido".
Yo comencé a hacer canciones meses después
Ella me visitaba en aquella casa que había sido de
mi infancia, tejió, fue tejiendo y entretejiendo otras formas de encuentro en
sus visitas.
Ella sigue tejiendo en mi.
Van a encontrarse pronto, ¿será que va a querer
bailar danzón?
Espero que sí y no se ponga de pesada, que vuelva a
su vecindad y a sus coqueteos, a sus correrías en el rancho, a sus cigarros, a
sus vecinos, a sus gritos futboleros, a las historias de cuando los libros le
contaban cosas.
Ella sigue tejiendo en mi.
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