Andar a nivel del suelo,
andar a nivel de piel.
Te recuerdo, niña, en el huerto,
herida de ti misma,
enamorada de fantasmas
(siempre de fantasmas).
Caminando, trastabillando de tu siempreherida,
sucumbiendo al silencio
y a la risa de los días,
partiendo siempre
por no entender,
a pesar de la siembra,
no entender.
Por eso buscaste siempre
el mensaje encriptado,
la llave en el fondo del agua.
Hoy eres el agua,
y la siembra,
la risa
y tu propio fantasma.
Te recuerdo amanecer del insomnio pensando dentro del sueño
para volver a despertar
y volver a pensar
dentro de una madrugada de doce colores,
doce notas multicolores,
cada una es partícula de ti misma: madrugada multiplicada
y que gira alrededor de sí:
infinita,
humana.
Hoy que respiras
abajo de ningún árbol,
hoy que nadie te espera,
y que todo te espera.
Regresaste a tu puerto
en el barco de papel,
volviste al amanecer
y hace tiempo que lo hiciste.
Dicen que el alma
vuelve mucho después que el cuerpo
y el cuerpo hoy se deshoja
en calendáricos despliegues,
pero el alma,
el alma hace tiempo
que siembra
con los despojos del equipaje
que soñó ayer:
andar a nivel del suelo
para andar a nivel de piel.
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