NACIMIENTO (LA VENUS QUE NO ERA)
Ella respira
y en su sueño constelaciones salinas aletean
y dibujan mil castillos.
Ella camina
y no lo sabe,
pero en su pecho se dibujan lagartijas de colores
que escapan al control de los relojes.
Los aviones de papel que son sus dedos
gritan posibilidades infinitas
y redoblan el deseo de ser
pétalo de girasol.
Maritimanía de noches contenidas
en el reverso de los papeles,
versos de lumínica presencia.
Ella se sumerge de vez en cuando
y es anónimo el mar,
manto infinito de preguntas torvas
en donde sólo ella
es certeza en la simplicidad
de su carne y de su juego.
Mujer de transfiguraciones,
de sortilegios inconclusos:
terrenales bocetos de una danza.
Entre sus piernas,
entre sus letras
ella respira.
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