sábado, 25 de mayo de 2019

BAOBAB


 

El astrónomo, como yo,

buscaba en el cielo

la respuesta

contra los venideros naufragios,

y contra la temida,

solitaria

y silenciosa

tragedia

de mil navegantes perdidos.

 

Yo ya no le deseo,

no busco más,

voy con paciencia de ciega,

reconociendo

con cada parte de mi cuerpo

el paisaje de este amor

y las veredas

que se parten.

 

Yo las transito,

luminosa que soy,

nunca lo supe:

que este amor-caracol

vuelve a mi encuentro

con sus caminos

trazados por mil ciegos,

en las estrellas.

 

Y que estos caminos

llevaban a mi propio cuenco,

y a mi propia sed.

 

Hija, como todos,

de los días fardos,

de los días constelados,

de los días polvo

y desiertos absolutos.

 

Y así es que suelto al viento

lo que yo sueño:

amo más lo que no me pertenece,

sinuoso camino de morenas vías,

vientre del mundo,

árbol inmenso de dulce fruto.


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