jueves, 19 de diciembre de 2019

LA FANTASÍA DE LOS CAÍDOS


Una semilla antigua,

vencida,

cae a la tierra

sin saber

qué suerte de laboratorio terreno

ha de reverdecer

la vida que se incorpora

alrededor de su imposibilidad

de ser fruto o de ser flor.

Siente amargura,

la semilla,

si no adivina

los delicados laberintos

que en su frágil textura

esconden el grito

de la no vida

que aguarda

la vida

(como una piedra

nunca sabrá

de las ondas que su caída

desmadejó

en la tela del agua).

Sinfónicos y cadenciosos

son los universos del desatino,

tiempo imperfecto

de los dioses de los destinos.

(La cáscara

que guardó al fruto maduro

como una antigua

y esplendorosa mansión

con sus murmullos

cumple como yo,

su propio sino).


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